Siempre te voy a querer y pensar, por que crecí como persona con vos. Crecí y en parte, mucho soy lo que soy, por vos. Quería que sepas que siempre va a haber una parte tuya en mi, y agradezco eso.
En quien sea que te convierteas y dónde sea que estés, te mando mi amor. Sos mi amigo hasta el final.
Se abre la puerta y Christian entra como una exhalación, ignorándome por completo. Agacho la cabeza enseguida, me miro las manos y separo con cuidado
las piernas. Christian deja algo sobre la enorme cómoda que hay junto a la puerta y se acerca despacio a la cama. Me permito mirarlo un instante y casi se me para el corazón. Va descalzo, con el torso descubierto y esos vaqueros gastados con el botón superior desabrochado. Dios, está tan bueno… Mi subconsciente se abanica con desesperación y la diosa que llevo dentro se balancea y convulsiona con un primitivo ritmo carnal. La veo muy dispuesta. Me humedezco los labios instintivamente. La sangre me corre deprisa por todo el cuerpo, densa y cargada de lascivia. ¿Qué me va a hacer?
Da media vuelta y se dirige tranquilamente hasta la cómoda. Abre uno de los cajones y empieza a sacar cosas y a colocarlas encima. Me pica la curiosidad, me mata, pero resisto la imperiosa necesidad de echar un vistazo. Cuando termina lo que está haciendo, se coloca delante de mí. Le veo los pies descalzos y quiero besarle hasta el último centímetro, pasarle la lengua por el empeine, chuparle cada uno de los dedos.
—Estás preciosa —dice.
Mantengo la cabeza agachada, consciente de que me mira fijamente y de que estoy prácticamente desnuda. Noto que el rubor se me extiende despacio por la cara. Se inclina y me coge la barbilla, obligándome a mirarlo.
—Eres una mujer hermosa, Anastasia. Y eres toda mía —murmura—. Levántate —me ordena en voz baja, rebosante de prometedora sensualidad.
Temblando, me pongo de pie.
—Mírame —dice, y alzo la vista a sus ojos ardientes.
Es su mirada de amo: fría, dura y sexy, con sombras del pecado inimaginable en una sola mirada provocadora. Se me seca la boca y sé enseguida que voy a hacer lo que me pida. Una sonrisa casi cruel se dibuja en sus labios.
—No hemos firmado el contrato, Anastasia, pero ya hemos hablado de los límites. Además, te recuerdo que tenemos palabras de seguridad, ¿vale?
Madre mía… ¿qué habrá planeado para que vaya a necesitar las palabras de seguridad?
—¿Cuáles son? —me pregunta de manera autoritaria.
Frunzo un poco el ceño al oír la pregunta y su gesto se endurece visiblemente.
—¿Cuáles son las palabras de seguridad, Anastasia? —dice muy despacio.
—Amarillo —musito.
—¿Y? —insiste, apretando los labios.
—Rojo —digo.
—No lo olvides.
Y no puedo evitarlo… arqueo una ceja y estoy a punto de recordarle mi nota media, pero el repentino destello de sus gélidos ojos grises me detiene en seco.
—Cuidado con esa boquita, señorita Steele, si no quieres que te folle de rodillas. ¿Entendido?
Trago saliva instintivamente. Vale. Parpadeo muy rápido, arrepentida. En realidad, me intimida más su tono de voz que la amenaza en sí.
—¿Y bien?
—Sí, señor —mascullo atropelladamente.
—Buena chica. —Hace una pausa y me mira—. No es que vayas a necesitar las palabras de seguridad porque te vaya a doler, sino que lo que voy a hacerte va a ser intenso, muy intenso, y necesito que me guíes. ¿Entendido?
Pues no. ¿Intenso? Uau.
—Vas a necesitar el tacto, Anastasia. No vas a poder verme ni oírme, pero podrás sentirme.
Frunzo el ceño. ¿No voy a oírle? ¿Y cómo voy a saber lo que quiere? Se vuelve. Encima de la cómoda hay una lustrosa caja plana de color negro mate. Cuando pasa la mano por delante, la caja se divide en dos, se abren dos puertas y queda a la vista un reproductor de cedés con un montón de botones. Christian pulsa varios de forma secuencial. No pasa nada, pero él parece satisfecho. Yo estoy desconcertada. Cuando se vuelve de nuevo a mirarme, le veo esa sonrisita suya de «Tengo un secreto».
—Te voy a atar a la cama, Anastasia, pero primero te voy a vendar los ojos y no vas a poder oírme. —Me enseña el iPod que lleva en la mano—. Lo único que vas a oír es la música que te voy a poner.
Vale. Un interludio musical. No es precisamente lo que esperaba. ¿Alguna vez hace lo que yo espero? Dios, espero que no sea rap.
—Ven.
Me coge de la mano y me lleva a la antiquísima cama de cuatro postes. Hay grilletes en los cuatro extremos: unas cadenas metálicas finas con muñequeras de cuero brillan sobre el satén rojo.
Uf, se me va a salir el corazón del pecho. Me derrito de dentro afuera; el deseo me recorre el cuerpo entero. ¿Se puede estar más excitada?
—Ponte aquí de pie.
Estoy mirando hacia la cama. Se inclina hacia delante y me susurra al oído:
—Espera aquí. No apartes la vista de la cama. Imagínate ahí tumbada, atada y completamente a mi merced.
Madre mía.
Se aleja un momento y lo oigo coger algo cerca de la puerta. Tengo todos los sentidos hiperalerta; se me agudiza el oído. Ha cogido algo del colgador de los látigos y las palas que hay junto a la puerta. Madre mía. ¿Qué me va a hacer?
Lo noto a mi espalda. Me coge el pelo, me hace una coleta y empieza a trenzármelo.
—Aunque me gustan tus trencitas, Anastasia, estoy impaciente por tenerte, así que tendrá que valer con una —dice con voz grave, suave.
Me roza la espalda de vez en cuando con sus dedos hábiles mientras me hace la trenza, y cada caricia accidental es como una dulce descarga eléctrica en mi piel. Me sujeta el extremo con una goma, luego tira suavemente de la trenza de forma que me veo obligada a pegarme a su cuerpo. Tira de nuevo, esta vez hacia un lado, y yo ladeo la cabeza y le doy acceso a mi cuello. Se inclina y me lo llena de pequeños besos, recorriéndolo desde la base de la oreja hasta el hombro con los dientes y la lengua. Tararea en voz baja mientras lo hace y el sonido me resuena por dentro. Justo ahí… ahí abajo, en mis entrañas. Gimo suavemente sin poder evitarlo.
—Calla —dice respirando contra mi piel.
Levanta las manos delante de mí; sus brazos acarician los míos. En la mano derecha lleva un látigo de tiras. Recuerdo el nombre de mi primera visita a este cuarto.
—Tócalo —susurra, y me suena como el mismísimo diablo.
Mi cuerpo se incendia en respuesta. Tímidamente, alargo el brazo y rozo los largos flecos. Tiene muchas frondas largas, todas de suave ante con pequeñas cuentas en los extremos.
—Lo voy a usar. No te va a doler, pero hará que te corra la sangre por la superficie de la piel y te la sensibilice.
Ay, dice que no me va a doler.
—¿Cuáles son las palabras de seguridad, Anastasia?
—Eh… «amarillo» y «rojo», señor —susurro.
—Buena chica.
Deja el látigo sobre la cama y me pone las manos en la cintura.
—No las vas a necesitar —me susurra.
Entonces me agarra las bragas y me las baja del todo. Me las saco torpemente por los pies, apoyándome en el recargado poste.
—Estate quieta —me ordena, luego me besa el trasero y me da dos pellizquitos; me tenso—. Túmbate. Boca arriba —añade, dándome una palmada fuerte en el trasero que me hace respingar.
Me apresuro a subirme al colchón duro y rígido y me tumbo, mirando a Christian. Noto en la piel el satén suave y frío de la sábana. Lo veo impasible, salvo por la mirada: en sus ojos brilla una emoción contenida.
—Las manos por encima de la cabeza —me ordena, y le obedezco.
Dios… mi cuerpo está sediento de él. Ya lo deseo.
Se vuelve y, por el rabillo del ojo, lo veo dirigirse de nuevo a la cómoda y volver con el iPod y lo que parece un antifaz para dormir, similar al que usé en mi vuelo a Atlanta. Al pensarlo, me dan ganas de sonreír, pero no consigo que los labios me respondan. La impaciencia me consume. Sé que mi rostro está completamente inmóvil y que lo miro con los ojos como platos.
Se sienta al borde de la cama y me enseña el iPod. Lleva conectados unos auriculares y tiene una extraña antena. Qué raro… Ceñuda, intento averiguar para qué es.
—Esto transmite al equipo del cuarto lo que se reproduce en el iPod —dice, dando unos golpecitos en la pequeña antena y respondiendo así a mi pregunta no formulada—. Yo voy a oír lo mismo que tú, y tengo un mando a distancia para controlarlo.
Me dedica su habitual sonrisa de «Yo sé algo que tú no» y me enseña un pequeño dispositivo plano que parece una calculadora modernísima. Se inclina sobre mí, me mete con cuidado los auriculares de botón en los oídos y deja el iPod sobre la cama por encima de mi cabeza.
—Levanta la cabeza —me ordena, y lo hago inmediatamente.
Despacio, me pone el antifaz, pasándome el elástico por la nuca. Ya no veo. El elástico del antifaz me sujeta los auriculares. Lo oigo levantarse de la cama, pero el sonido es apagado. Me ensordece mi propia respiración, entrecortada y errática, reflejo de mi nerviosismo. Christian me coge el brazo izquierdo, me lo estira con cuidado hasta la esquina izquierda de la cama y me abrocha la muñequera de cuero. Cuando termina, me acaricia el brazo entero con sus largos dedos. ¡Oh! La caricia me produce una deliciosa sensación entre el escalofrío y las cosquillas. Lo oigo rodear la cama despacio hasta el otro lado, donde me coge el brazo derecho para atármelo. De nuevo pasea sus dedos largos por él. Madre mía, estoy a punto de estallar. ¿Por qué resulta esto tan erótico?
Se desplaza a los pies de la cama y me coge ambos tobillos.
—Levanta la cabeza otra vez —me ordena.
Obedezco, y me arrastra de forma que los brazos me quedan completamente extendidos y casi tirantes por las muñequeras. Dios… no puedo mover los brazos. Un escalofrío de inquietud mezclado con una tentadora excitación me recorre el cuerpo entero y me pone aún más húmeda. Gruño. Separándome las piernas, me ata primero el tobillo derecho y luego el izquierdo, de modo que quedo bien sujeta, abierta de brazos y piernas, y completamente a su merced. Me desconcierta no poder verlo. Escucho con atención… ¿qué hace? No oigo nada, solo mi respiración y los fuertes latidos de mi corazón, que bombea la sangre con furia contra mis tímpanos.
De pronto, el suave silbido del iPod cobra vida. Desde dentro de mi cabeza, una sola voz angelical canta sin acompañamiento una nota larga y dulce, a la que se une de inmediato otra voz y luego más —madre mía, un coro celestial—, cantando a capela un himnario antiquísimo. ¿Cómo se llama esto? Jamás he oído nada semejante. Algo casi insoportablemente suave se pasea por mi cuello, deslizándose despacio por la clavícula, por los pechos, acariciándome, irguiéndome los pezones… es suavísimo, inesperado. ¡Algo de piel! ¿Un guante de pelo?
Christian pasea la mano, sin prisa y deliberadamente, por mi vientre, trazando círculos alrededor de mi ombligo, luego de cadera a cadera, y yo trato de adivinar adónde irá después, pero la música metida en mi cabeza me transporta. Sigue la línea de mi vello púbico, pasa entre mis piernas, por mis muslos; baja por uno, sube por el otro, y casi me hace cosquillas, pero no del todo. Se unen más voces al coro celestial, cada una con fragmentos distintos, fundiéndose gozosa y dulcemente en una melodía mucho más armoniosa que nada que yo haya oído antes. Pillo una palabra —«deus»— y me doy cuenta de que cantan en latín. El guante de pelo sigue bajándome por los brazos, acariciándome la cintura, subiéndome de nuevo por los pechos. Su roce me endurece los pezones y jadeo, preguntándome adónde irá su mano después. De pronto, el guante de pelo desaparece y noto que las frondas del látigo de tiras fluyen por mi piel, siguiendo el mismo camino que el guante, y me resulta muy difícil concentrarme con la música que suena en mi cabeza: es como un centenar de voces cantando, tejiendo un tapiz etéreo de oro y plata, exquisito y sedoso, que se mezcla con el tacto del suave ante en mi piel, recorriéndome… Madre mía. Súbitamente, desaparece. Luego, de golpe, un latigazo seco en el vientre.
—¡Aaaggghhh! —grito.
Me coge por sorpresa. No me duele exactamente; más bien me produce un fuerte hormigueo por todo el cuerpo. Y entonces me vuelve a azotar. Más fuerte.
—¡Aaahhh!
Quiero moverme, retorcerme, escapar, o disfrutar de cada golpe, no lo sé… resulta tan irresistible… No puedo tirar de los brazos, tengo las piernas atrapadas, estoy bien sujeta. Vuelve a atizarme, esta vez en los pechos. Grito. Es una dulce agonía, soportable… placentera; no, no de forma inmediata, pero, con cada nuevo golpe, mi piel canta en perfecto contrapunto con la música que me suena en la cabeza, y me veo arrastrada a una parte oscurísima de mi psique que se rinde a esta sensación tan erótica. Sí… ya lo capto. Me azota en la cadera, luego asciende con golpes rápidos por el vello púbico, sigue por los muslos, por la cara interna, sube de nuevo, por las caderas. Continúa mientras la música alcanza un clímax y entonces, de repente, para de sonar. Y él también se detiene. Luego comienza el canto otra vez, in crescendo, y él me rocía de golpes y yo gruño y me retuerzo. De nuevo para, y no se oye nada, salvo mi respiración entrecortada y mis jadeos descontrolados. Eh… ¿qué pasa? ¿Qué va a hacer ahora? La excitación es casi insoportable. He entrado en una zona muy oscura, muy carnal.
Noto que la cama se mueve y que él se coloca por encima de mí, y el himno vuelve a empezar. Lo tiene en modo repetición. Esta vez son su nariz y sus labios los que me acarician… se pasean por mi cuello y mi clavícula, besándome, chupándome… descienden por mis pechos… ¡Ah! Tira de un pezón y luego del otro, paseándome la lengua alrededor de uno mientras me pellizca despiadadamente el otro con los dedos… Gimo, muy fuerte, creo, aunque no me oigo. Estoy perdida, perdida en él… perdida en esas voces astrales y seráficas… perdida en todas estas sensaciones de las que no puedo escapar… completamente a merced de sus manos expertas.
Desciende hasta el vientre, trazando círculos con la lengua alrededor del ombligo, siguiendo el camino del látigo y del guante. Gimo. Me besa, me chupa, me mordisquea… sigue bajando… y de pronto tengo su lengua ahí, en la conjunción de los muslos. Echo la cabeza hacia atrás y grito, a punto de estallar, al borde del orgasmo… Y entonces para.
¡No! La cama se mueve y Christian se arrodilla entre mis piernas. Se inclina hacia un poste y, de pronto, el grillete del tobillo desaparece. Subo la pierna hasta el centro de la cama, la apoyo contra él. Se inclina hacia el otro lado y me libera la
otra pierna. Me frota ambas piernas, estrujándolas, masajeándolas, reavivándolas. Luego me agarra por las caderas y me levanta de forma que ya no tengo la espalda pegada a la cama; estoy arqueada y apoyada solo en los hombros. ¿Qué? Se coloca de rodillas entre mis piernas… y con una rápida y certera embestida me penetra… oh, Dios… y vuelvo a gritar. Se inician las convulsiones de mi orgasmo inminente, y entonces para. Cesan las convulsiones… oh, no… va a seguir torturándome.
—¡Por favor! —gimoteo.
Me agarra con más fuerza… ¿para advertirme? No sé. Me clava los dedos en el trasero mientras yo jadeo, así que decido estarme quieta. Muy lentamente, empieza a moverse otra vez: sale, entra… angustiosamente despacio. ¡Madre mía… por favor! Grito por dentro y, según aumenta el número de voces de la pieza coral, va incrementando él su ritmo, de forma infinitesimal, controladísimo, completamente al son de la música. Ya no aguanto más.
—Por favor —le suplico, y con un solo movimiento rápido vuelve a dejarme en la cama y se cierne sobre mí, con las manos a los lados de mi pecho, aguantando su propio peso, y empuja.
Cuando la música llega a su clímax, me precipito… en caída libre… al orgasmo más intenso y angustioso que he tenido jamás, y Christian me sigue, embistiendo fuerte tres veces más… hasta que finalmente se queda inmóvil y se derrumba sobre mí.
Cuando recobro la conciencia y vuelvo de dondequiera que haya estado, Christian sale de mí. La música ha cesado y noto cómo él se estira sobre mi cuerpo para soltarme la muñequera derecha. Gruño al sentir al fin la mano libre. Enseguida me suelta la otra, retira con cuidado el antifaz de mis ojos y me quita los auriculares de los oídos. Parpadeo a la luz tenue del cuarto y alzo la vista hacia su intensa mirada de ojos grises.
—Hola —murmura.
—Hola —le respondo tímidamente.
En sus labios se dibuja una sonrisa. Se inclina y me besa suavemente.
—Lo has hecho muy bien —susurra—. Date la vuelta.
Madre mía… ¿qué me va a hacer ahora? Su mirada se enternece.
—Solo te voy a dar un masaje en los hombros.
—Ah, vale.
Me vuelvo, agarrotada, boca abajo. Estoy exhausta. Christian se sienta a horcajadas sobre mi cintura y empieza a masajearme los hombros. Gimo fuerte; tiene unos dedos fuertes y experimentados. Se inclina y me besa la cabeza.
Parecía un día más, otro agotador día, haciendo las cosas que elijo hacer. Después de levantarme con una resaca de la noche pésima que tuve, me duché... y como muy pocas veces me pasa, estuve por un rato totalmente indecisa y disconforme con la ropa que me iba a poner. Algo sentía; sabía que quizá esta tarde lograba cruzarme con él. Aunque si, las posibilidades no eran muchas, temía que pasara y no estar lo suficientemente exquisita para su vista, después de no verlo un par de meses. Ahí estaba, cumpliendo con mi trabajo, parada bajo el sol y revoloteos ojs por todos lados para observar si veía alguna cara conocida que me apetezca saludar. Y así fue, como a los sesenta segundos lo tenía parado en frente mio. Siempre tan radiante con su ropa elegante, de colores. Unos ray-ban aviador que encajaban perfectamente en los rasgos de su cara. Lo miré bajo mis anteojos de espejo rojizo y esbocé una pequeña sonrisa; solo para disimular esas ganas enormes que tenía de ver su agraciado físico frente a mi. Levantó sus lentes por unos segundos para mirarme con sus ojos del color del agua del caribe, tan cristalinos y grises. Mucho no nos dijimos en ese momento. Transmite sensaciones desorientadas; una puede pensar que nuestro encuentro no lo altera en lo mínimo o quizás recordó algunas de nuestras vivencias tan eróticas juntos; como yo. Lo seguí con la vista durante un buen rato, no había nada mas que me entretenga, ni quería que lo haya. Disfrutaba verlo en sus bermudas color salmón y su camisa de jean a medio abrir revelando el principio de su pecho. Tan simple vestimenta se vuelve tan elegante bajo esa cara tan... majestuosamente llamativa. Me topé con una oleada de distintos grupos de personas amigas, y así buscaba entretenerme para dejar de estar inquieta y buscándolo con la mirada constantemente. Al tercer "amigo" que encontré, le ofrecí algo para que beba y le dije que nos dirijamos a donde estaban sus amigos, teniendo la esperanza en lo profundo de mi psiquis, de que estén ubicados cerca de él. Y si, obvio, así fue... ellos estaban al lado y fue perfecto para que mis hormonas sigan alborotándose por este hombre. Lo miré de reojo durante unos minutos, hasta que me quité mis gafas y lo observé fijo, sonriendo tunante, para que sepa que intenciones precisas tengo con él. Me le acerqué, despacio mientras me miraba sonriendo, y le ofrecí lo mejor que tengo a mi poder para que beba... "¿querés tomar un champagne?" y asombrado y desentendido, aceptó. Conversamos fugazmente de pequeñas cosas trágicas pero de forma cómica, que pasaron en nuestra vida estos 2 meses que no nos cruzamos. Hasta que, como siempre, estuvo el momento de tensión sexual entre nosotros, frente a mucha gente que nos rodeaba. No voy a entrar en detalles realmente porque llegamos ahí de una forma muy sencilla y estúpida, tal como con la vulgar expresión "que paja tengo". Y todo se desvirtúo cuando se atrevió muy audaz-mente a tocarme con su pulgar la comisura de mis labios y me susurre... "quedaría bien un poco de mi, por acá" mientras deslizaba su dedo por mi labio y mi mentón. Mis ojos se pusieron como dos espejos, y si, mi diosa interior bailaba sobre la mesa, muy divertida. Con algunos comentarios, me dejó saber que, un poco observa qué es de mi a través de las redes sociales. Le aclaré para no sentirme excedida, que la invitación de la bebida iba debido a mi trabajo ahí, ya que él no lo sabía. Y a los pocos minutos finalizó mi conversación, me acerqué y muy levemente movió su rostro para que nuestras comisuras se rosen, y me retiré con gracia.
A veces si considero que uno puede estar obsesionado con un cuerpo, con la energía que emana tal. Con la idealización que podemos hacer de cómo sería cierta persona si yo fuese alguien en su vida, y viceversa. Me emociona las historias que genera mi cuerpo y mi cabeza al ver a este hombre. Sencillamente eso... lejos de tratarse de un amor verdadero. Simplemente, química sensorial.
Antes de besar a una chica:
-Agarrala de la cintura
-Ponela cerca de tu cuerpo
-Mirala a los ojos
-Mira sus labios, mientras te mordés el tuyo.
-Mirala a los ojos de nuevo.
-Agarra su cara, suave.
-Luego inclinate lento, y besala.
Las razones por la cual nos enamoramos de un personaje como Christian Grey:
-Siempre le dice que haga todas sus comidas. Comé!
-Le ruega que vaya a hacer shopping
-Ama a su mamá
-La abraza mientras duerme
-No juega a la Xbox
-Es un gran bailarin -Siempre hace que ella acabe primero.
Me encanta como suena "mañana es mi cumple"!!!
Es mi día favorito del año. Si, se que es un poco egocentrico quizá, pero vale mi justificación y razón.
Es tomarse un día cada 365, para agradecer estar vivos, en este mundo.
Hoy es el día en el que 22 años atrás, le cambié la vida a muchas personas (familiares, claro.. mamá, papá, mi hermano dejó de ser hijo único, etc)
Además, yendo a lo banal.. elegir qué comer durante todo el día, tortas, regalos!, la demostración de tus seres queridos en todos los sentidos y que belleza es reunir con una excelente y válida excusa a toda tu gente cercana, familiares, personas queridas, que agradecés que están en tu vida.
Después de lo último que me tocó vivir este tiempo... haber tenido tanta suerte, porque realmente como dijo mi neurocirujano "si no estuvieras acá sentada en mi consultorio, viendo estas tomografías, no creería que estás viva. Es un milagro" recuerdo agradecer entonces cada día que estoy acá respirando, sonriendo, caminando, viendo, tocando y apreciando cada cosa que hay a mi alrededor.
Estoy en el florecimiento de mi vida, dónde cada día que pasa es aprendizaje, experiencia, enrequecimiento como humana, belleza física.. ser joven es algo divino!. Estar preocupada por mi futuro, encaminandolo. Y por eso me encanta este día, y siempre lo voy a apreciar, sea cual sea mi situación. Porque siempre hay cosas por las cuales agradecer estar vivo y festejar por ello.
Hola Irina, con casi 22 años! que grande estas, nena.
Mi teoría es que esos momentos de impacto, esos destellos tan intensos que cambian totalmente la vida, llegan a definir lo que somos.
El hecho es que cada uno de nosotros somos la suma de los momentos que experimentamos, y de todas las personas que conocemos.
Y estos son los momentos que se convierten en historia, como nuestras cosas personales, en nuestros recuerdos que jugamos en nuestra mente una y otra vez.
Un momento de impacto. Un momento de impacto tiene la capacidad de cambiar, tiene efectos mucho más allá de lo que podemos imaginar. Cuando algunas partículas
chocan entre sí, dejándo unas más unidas que antes, mientras lanzan otras a enfrentar grandes desafíos; Yendo a parar a donde nunca pensaste que lo harían... esa es la pregunta acerca de momentos como ese. No podes. Ni siquiera se puede tratar de
controlar cómo te van a afectar. Debes permitir que las partículas choquen entre sí.
Y esperar... hasta la siguiente colisión.
"Todo bien. Apunta lo que juntes de animo para seguir adelante. Para festejar tu cumple y volver a actuar o lo que quieras hacer. La pasamos bien , te conozco y eso me encanta me encanta escucharte usmearte el facebook saber que te pasa me encantas vos. Toda como sos. Pero no te quiero ni ver" Mi vida no se cansa de reírse de mi. El drama adora invadirme continuamente. Que tristeza me irrumpe. Inclusive cuando debería ignorar esto y seguir, pero no puedo. Me cansa que me pasen estas cosas sin razón alguna. Me agota creer que no paro de confundirme, y que mi pasado está continuamente echándome en cara todo lo mal que hice alguna vez... pero sin explicación alguna. Simplemente, porque no sé.. debo merecerlo, quizá?
Si pudiera empezar a nombrar cada una de las cosas que se me fueron de las manos, probablemente empezaría por decir que en este instante el tiempo también se me esta yendo de las manos; junto con él otras tantas cosas que se fueron. Cosas materiales y cosas que no puedo ver. Me fué imposible poder apreciarlas y quererlas de la mejor forma cuando las tuve. Me fue tan difícil imaginar que un día no estarían más. Sin embargo ahora se fueron y no me queda ningún consuelo. Ahora sólo me queda este pensamiento de no haber sabido que hacer con ese espacio, en ese momento.
No te puedo dar rewind, esas cosas solo pasan en las películas, pero la vida real funciona de otra forma. La vida real es un espacio tan real e irreal al mismo tiempo que a veces parece que no sé en donde estoy. A veces me despierto desconsolada, con los pies en donde va la cabeza y mis ojos mirando alrededor, desubicados. Me despabilo y me encuentro en este espacio, en este momento. Debería ser suficiente para aprovechar el día, pero no lo es. No lo es. Me queda muy grande la tarea de vivir algunas veces. Me queda muy grande la tarea de sentir especialmente, porque me aterra sentir. Si, de algo estoy segura, me da mucho miedo sentir tanto, tantas cosas. A veces la felicidad, a veces la tristeza, a veces la desorientación y a veces en particular, la melancolía.
Las ganas de no hablar. Eso no se me va todavía. Las ganas de querer encerrarme en este mundo, mio, solo mio; y eso nunca se irá. Ya no puedo dar confesiones, ya no puedo decir que las cosas que hice las hice pro amor. Las cosas que hice ya no sé ni lo que son. Ya no se a quien pertenecen las ideas de mi cabeza. Ya no sé cuando será la última vez que quiera verme con aquel hombre que me devuelve un poco de la sensación de ser solamente... un humano. Esa sensación a veces es buena, especialmente cuando te sentís tan lejana a ser algo común, un humano que respira aire y se ahoga en el agua.
Ya estoy perdida y apenas me tocó. Levanta la mano a mi rostro, y sus dedos se mueven por mi barbilla, la columna de mi garganta, mi esternón, abrasándome con su toque, hacía el primer botón de mi blusa azul.
-Quiero Verte. Exhala y con destreza desabrocha el botón. Inclinado, planta un suave beso en mis labios entreabiertos. Estoy jadeando y con ganas, suscitadas por la potente combinación de su cautivadora belleza, su sexualidad en bruto en los confines de esta cabina, y el suave balanceo de la embarcación. Él está de vuelta.
-Desnudate para mí - susurra, sus ojos ardiendo.
Estoy muy feliz de cumplir. Sin sacar mis ojos de él, poco a poco desabrocho cada botón saboreando su ardiente mirada. Oh, esto es algo embriagador! Puedo ver su deseo, es evidente en su rostro... y en otros lugares.
Dejo que mi blusa caiga al suelo y alcanzo el botón de mis jeans. Me siento al borde de la cama y en un movimiento fluido está de rodillas delante de mi, deshaciendo los cordones primero de una, luego de la otra zapatilla, tirando cada una fuera, seguidas de mis medias. Levanta mi pie izquierdo y lo alza, planta un suave beso en la yema de mi dedo gordo, y a continuación, roza los dientes contra él.
-Ah! -gimo mientras siento el efecto en la ingle. Se para en un suave movimiento, extiende la mano hacía mí, y me tira para arriba, fuera de la cama.
-Continua -dice y se pone de nuevo a mirarme.
Bajo con facilidad la cremallera de mis jeans y engancho con los pulgares en la cintura como en un desfile y luego deslizo los jeans de algodón por mis piernas. Una suave sonrisa juega en sus labios, pero sus ojos siguen siendo oscuros.
No me siento avergonzada en absoluto. Quiero ser sexy para este hombre. Se merece algo sexy, me hace sentir sexy.
Estoy usando mi nueva ropa interior, una tanga de encaje blanco y sujetador a juego de una marca de diseño con un precio demasiado elevado. Salgo de mis jeans y estoy ahí para él en la lencería que ha pagado, pero ya no me siento barata. Me siento de él.
Llegando atrás, desengancho el sujetador, deslizando las tiras por mis brazos y colocándolo en la parte superior de la blusa. Lentamente, deslizo mis bragas dejándolas caer a mis tobillos, y saliendo de ellas.
De pie delante de él, estoy desnuda y sin vergüenza, y sé que es porque me ama. No tengo qué ocultar. No dice nada, sólo me mira. Todo lo que veo es su deseo, su adoración incluso, y algo más, la profundidad de su necesidad, la profundidad de su amor por mí. Se agacha, levanta el borde de su suéter de color crema, y tira de él sobre su cabeza, seguido por la camiseta, dejando al descubierto su pecho, sin apartar sus audaces ojos grises de los míos. Sus zapatos y las medias siguen antes de que agarre el botón de sus jeans. Alcanzándolo, le susurro: -Dejame. Sus labios se fruncen brevemente formando un ohh, y sonríe -Adelante. Doy un paso hacia él, deslizando mis dedos sin miedo dentro de la pretina de sus jeans, y tirando por lo que se ve obligado a dar un paso más cerca de mí. Jadea involuntariamente con mi inesperada audacia, luego me sonríe. Desabrocho el botón, pero antes de bajar el cierre dejo vagar mis dedos, trazando su erección a través del suave pantalón de algodón. Flexiona sus caderas en la palma de mi mano y cierra los ojos un instante, disfrutando de mi tacto. -Te estás volviendo tan audaz, tan valiente. -susurra y toma mi cara entre ambas manos, inclinándose para besarme profundamente. Pongo mis manos en sus caderas, la mitad en su fría piel y la otra mitad en la baja pretina de sus pantalones. -Vos también -murmuro contra sus labios mientras mis pulgares frotan lentos círculos sobre su piel, sonríe. -Sacalos. Muevo mis manos en la parte delantera de sus jeans y tiro hacia abajo del cierre. Mis intrépidos dedos se mueven a través del vello púbico de su erección, y lo sujeto con fuerza. Hace un sonido bajo en su garganta, su dulce aliento lavando sobre mí, y me besa de nuevo, amorosamente. A medida que mi mano se mueve por encima de él, en torno a él, acariándolo, apretándolo con fuerza, pone sus brazos alrededor de mí, su mano derecha plana contra el centro de mi espalda y sus dedos propagándose. Su mano izquierda está en mi cabello, sosteniéndome en su boca. -Oh, te deseo tanto, nena -respira, y de repente da un paso atrás para quitarse los pantalones y calzoncillos en un rápido y ágil movimiento. Es un hermoso espectáculo, dentro o fuera de su ropa, cada centímetro de él. -Qué pasa? -murmura y acaricia suavemente mi mejilla con sus nudillos. -Nada. Amame, ahora. Él tira de mí hacia sus brazos, me besa, retorciendo las manos en mi cabello. Nuestras lenguas entrelazadas, me encaminan hacia atrás a la cama y suavemente me reduce en ella, siguiéndome hacia abajo de manera que él está yaciendo a mi lado. Dirige su nariz a lo largo de la línea de mi mandíbula mientras mis manos se mueven a su cabello. -Tenés alguna idea de lo exquisito que es tu olor? Es irresistible. Sus palabras hacen lo de siempre -llamean en mi sangre, acelerando mi pulso-, y él arrastra su nariz bajando por mi garganta, a través de mis pechos, besándome reverentemente mientras lo hace. -Sos tan hermosa -murmura, mientras toma uno de mis pezones en la boca y succiona suavemente. Gimo mientras arqueo mi cuerpo de la cama. -Dejame escucharte, nena. Su mano se arrastra hasta mi cintura, y estoy en la gloria con la sensación de su tacto, piel con piel, su boca hambrienta en mis pechos y sus hábiles y largos dedos acariciándome, rozándome, apreciándome. Moviéndose sobre mis caderas, detrás de mi, y por mi pierna hasta mi rodilla, y todo este tiempo está besando y chupando mis pechos. Agarrando mi rodilla, de repente tira de mi pierna, que se enreda sobre sus caderas, haci,endome jadear, y siento más que ver su sonrisa responder sobre mi piel. Me pasa por encima por lo que estoy horcajadas sobre él. Me desplazo hacia atrás, tomándolo en mis manos, y simplemente no puedo resistirme a él en toda su gloria. Me inclino y lo beso, llevándolo a mi boca, mi lengua girando a su alrededor, y luego chupando. Se queja y flexiona la cadera por lo que está mas profundo en mi boca; mmm... tiene buen sabor. Lo quiero dentro de mi. Me siento y lo miro, está sin aliento, la boca abierta, mirandome fijamente. Extiende sus manos para mi. Tomo una y con la otra mano, me situó por encima de él, luego lentamente, lo reclamo como mio. Él gime bajo en su garganta, cerrando sus ojos. -Oh, lo que me haces sentir -murmura y me besa apasionadamente con ferviente ardor. Lo beso de vuelta, mareada con la deliciosa sensación de él enterrado profundamente en mí. -Te amo -murmuro. Él se queja, como si le doliera escuchar mis palabras susurradas y se da la vuelta, me lleva con él sin romper nuestro valioso contacto, por lo que estoy yaciendo bajo de él. Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura. Se queda mirando hacia abajo con maravillada adoración, y estoy segura de que reflejo su expresión mientras acaricio su hermoso rostro. Muy lentamente, comienza a moverse, cerrando los ojos mientras lo hace y gimiendo suavemente. La paz y la calmada tranquilidad del ambiente se rompen solamente por nuestro aliento mezclándose mientras él se mueve lentamente dentro y fuera de mí, tan controlada y tan bueno, es celestial. Pone su brazo sobre mi cabeza, su mano en mi cabello y acaricia mi cara con la otra mientras se inclina para besarme. Estoy arropada por él, mientras él me ama, moviéndose lentamente dentro y fuera, disfrutando de mi. Lo toco, sus brazos, su pelo, su espalda, su hermoso trasero y mi respiración se acelera mientras su ritmo constante me empuja más y más alto. Está besando mi boca, la barbilla, la mandíbula, y luego acariciando mi oreja. Puedo escuchar sus respiraciones entrecortadas con cada suave embestida de su cuerpo. Mi cuerpo empieza a temblar. Oh... Esta sensación que ahora conozco tan bien... estoy cerca..oh! -Eso es, nena... renuncia a ello por mi... Por favor- llamandome por mi nombre murmura y sus palabras son mi perdición.Digo su nombre en voz alta, él gime mientras ambos nos venimos juntos.
Ayer lloré de vuelta.. pero de la risa esta vez; por suerte. Durante un rato, conversando con mi prima y mi madre, quienes estuvieron cuidandome en la clínica cuando estuve internada. Me contaban con mucha gracia los delirios que tuve, debido a la cantidad de drogas, medicamentos, morfina en particular y todo tipo de líquidos que inyectaban en mi cuerpo constantemente. No recuerdo prácticamente nada de cuando estuve en terapia intensiva. Estaba todo el tiempo bajo efectos de los remedios para no sentir dolor, asi que sufría grandes delirios y alucinaciones. Yo recuerdo de despertarme varias veces en la noche habiendo tenido sueños muy vividos, muy reales. Algunos, un par de veces se me confundieron con la realidad, creyendo que estaba sucediendo de verdad eso. Uno de ellos, fué, que soñé que me habían trasladado a una habitación, de una pequeñisima "clínica" oculta, en el cual solo eran 3 o 4 habitaciones con suerte, y estaba escondida atrás del teatro donde yo tomo clases y ahí internaban a actores y actrices muy conocidos, nada mas. Me habían llevado ahi, dormida, para que nadie sepa donde yo estaba y se enteren de lo que me había pasado. Entonces, yo me despertaba después de la droga fuerte que me habían dado para dormir para el traslado, y veía todo igual a mi habitación de intensiva en el Anchorena. Estaba asustada y muy preocupada, pero resignada. Me senté, me saqué las pegatinas del pecho que tenía para controlarme en una máquina, el ganchito del dedo, y finalmente me paré, y me desconecte la vía que me tenía conectada al suero. Sacudí a mi madre, que dormía en el sillón de al lado para acompañantes y le dije que nos teníamos que ir, que ya descubrí todo lo que me habían hecho y que teníamos que escapar. Mi madre, tomo medidas rápido, me calmó, me volvió a acostar y llamo urgente a las enfermeras para que limpien el desastre que estaba haciendo el suero volando por todos lados y me vuelvan a enchufar a las maquinas que controlaban mi salud. Loco.. realmente solo recuerdo alucinar que estaba en el teatro secuestrada y arrancarme los cables, del resto.. nada. Otra que me hizo llorar de gracia, es que, tipo 5 am. venían las enfermeras a hacerme un control de presión, fiebre y sacarme sangre, yo entre sueños, le pregunte "que marca tenes para ofrecerme?" y la enfermera, no me contestó nada. Termina de sacarme sangre, se esta yendo y le reclamo "y? no me vas a contestar? te pregunte que marca vendes?" la enferma sin decir palabra, se fué. Y resignada le dije a mi mamá: "Mamá, que le pasa? no me dijo que marca de helados vende!!" Se ve que estaba antojada... Cuando vino mi prima a "cuidar" y acompañarme una tarde, le pregunté: "-vamos al zoológico, no? -No Iri, vos no podes salir todavía, tenes que descansar. -Cómo que no? me dijiste que íbamos a salir a pasear al zoológico a ver animales!" Mi niña interior tenía ganas de darse una vuelta a ver a los leones me parece. Y por último, una noche resignada, me desperté y le dije a mi mamá: "Yo no entiendo porque me haces estas cosas, encerrarme acá, controlar mi vida de esta forma, me cansé de vos, no te quiero mas cerca". La novela mexicana de las 6, se apoderó de mi. Es gracioso ya que yo no tengo memoria de estas cosas... y otras más que pasaron. Me da pena no recordar casi nada... hubiera sido un buen viaje, pegaban lindo esos remedios me parece. Por suerte, anécdotas divertidas de la cuasi tragedia quedaron para contar.
Lloré. Desconsoladamente, lloré, después de mucho tiempo de no hacerlo de esta forma.
Me recordó a todo lo que alguna vez sentí, y me hizo sentir. Ese dolor, en todos los aspectos. Esa angustia que te consume el cuerpo entero, el alma entera.
Nunca me había vuelto a sentir asi. Lo tenía totalmente controlado y engañosamente superado en mi psiquis y mi alma. Pero leer ese final, de Cincuentas sombras de Grey, hizo que me recuerde lo que sentí hace un tiempo atrás, donde yo era otra persona conmigo mismo. Donde yo no pensaba en mi, ni me valoraba realmente, sino que no era yo la importante en la historia. Solo podía dar amor, dar amor y nunca recibirlo a cambio. Y tantos secretos más que me consumen que yo sola sé, y que jamás se los quise ni pude contar a nadie más, porque viven adentro de mi.
Quiero que te vayas lejos, y nunca mas vuelvas. Le hablo a este sentimiento. Ya lo explayé en hojas en blanco, para no olvidar no recordar esto que me comprime el pecho ahora.
También pienso en las ganas que tengo de un gran consuelo, de un abrazo que me diga que todo ya pasó y que no me va a volver a tocar vivir algo semejante. Pero no, mi realidad es otra y me cuesta tantisimo poder soportar eso que me consume los pensamientos y la energía.
Esto... esta melodía es la que rodea este sentimiento, exactamente esta; podría decir que Christian Grey pasó por mi vida de verdad, y me conviritió en Anastasia Steele.
Me acurruco en mi desesperación y me abandono en mi sufrimiento.
Empecé a leer el libro de 50 sombras de Grey. Y aún ni siquiera empezó la verdadera emoción del libro. Estoy apenas pasando en el momento en el que Anastasia esta decidiendo si firmar ese contrato o no.
Ella ya perdió su virginidad... ella ya se llenó el alma con Christian.
Me está pasando algo muy fuerte con este libro, algo que nunca me había pasado antes leyendo. No puedo parar, no puedo parar de leer y de imaginar cada pequeña cosa que siente Anastasia.
Esto que me pasa, se debe a que una vez viví algo parecido; simplemente en cuanto a la propuesta, en cuanto al encanto de un hermoso y super seductor hombre. Que tiene exactamente las cualidades que tiene Grey. Hermoso físicamente; una belleza atónita, ojos brillantes y "grises", amable, inteligente, exitoso, buen gusto en ropa, ordenado y demandante y sobretodo... los mismos anhelos y gustos sexuales que Grey, pero en menor medida obvio, no tan obsesivo.
Se lo que se siente estar en el lugar de Anastasia, en el lugar en el que un hombre te seduce tanto, te genera tanto en las hormonas, que podrías dejarte llevar por lo que ese quisiera. Y esto es algo grande, enorme, ya que no te lo genera cualquier hombre. De hecho, ese es el punto, que con suerte una vez en tu vida te pasó de sentir lo que se siente el fuertisimo deseo de alguien que no para de provocarte y sabe que te genera eso. Y él, jamás va a demostrar explicitamente lo que vos le generes. Ya sea solo deseo sexual, cariño, ganas de vivir un romance o solo ganas de vivir una aventura igual a las que vive con el resto de sus amantes.
Pero para una, se vuelve especial todo esto. El hecho de que un hombre te quiera como su sometida, que realmente quiera ser tu amo. Que quiera que seas su esclava y principalmente: sexual.
Me está volviendo loca, solo puedo pensar en ese sentimiento que alguna vez recorrió mi cuerpo, mi cabeza y mi racionalidad rozando la irracionalidad. Y como soy tan pero tan mujer y vivo con las hormonas alborotadas, le escribí.. contándole lo que me genera este libro respecto a él.
Yo creo que a todas las mujeres nos encanta este libro porque Grey tiene eso tan especial que pocos llevan. Esa seguridad en si mismo, belleza de realeza, éxito y dinero, personalidad encantadora y misteriosa y principalmente, la forma de tratar a una mujer; tan peculiar, tan "de película", tan distinta al resto.
La batalla no es continua. no.
Algunos días si, otros días no. Cuando encuentro aliento para enfrentarme a esta vida. Cuando me hundo en mi misma, sabiendo que de este cuerpo no hay mucha salida.
La batalla es acá mismo; en mi cabeza. En donde muchas cosas me dicen que voy a perder, en donde sólo yo sé como sigo en pie. La batalla es acá y en ninguna otra parte. La batalla está en mi.
Me enfrento a los miedos. Siento pavor por ciertas cosas. Me siento sin valor algunas veces y me quedo pensando... se que nadie va a venir a rescatarme. Se que aunque lo intentaran, nadie podría encontrarme.
Ando peregrinando en mis interiores. No resuelvo nada, no se si sirve de algo pero no sé como dejar de hacerlo... vuelvo al lugar de partida, al lugar donde encuentro a mis ojos de nuevo. Me los pongo. Listo, estoy lista para salir a la superficie. Aunque siga sin entender, esas peregrinaciones dentro de mi, me ayudan a seguir; a caminar, a batallar una y otra vez.
Mi amiga... siento algo triste hoy. Porque se que vos no estás tan feliz como siempre. Odio, detesto que alguien tenga el poder de apagar tu luz, que es tan fuerte y siempre hace sonreír a cada persona que te escucha reír. Por suerte, nuestro dolor del día a día solo corre por "ellos"... los malditos hombres que se atreven a meterse realmente en nuestras vidas, para querer llegar a ser alguien, pero tienen tanto miedo que en el camino se pierden. Escribo esto para que nunca te olvides que voy a estar para vos cuando me necesites, y cuando no también. No estas sola, y gracias a vos hace un año atrás también me hiciste sentir asi, que no estaba sola y que una mujer tiene que hacerse valorar, respetar y que cualquier hombre que nos quiera al lado tiene que tratarnos como reinas... (mas si ellos quieren que los tratemos como reyes.) Paulita, que por tristezas momentaneas no se te olvide de las cosas super lindas que tenemos con nosotras. La familia, la buena salud, los gustos que nos damos, la belleza, la sensibilidad, la danza y la actuación, la risa, nosotras ♥ Igual se que sos +10 en ser positiva y optimista, pero cuando una está sola, tirada en la cama, mirando las parades de tu cuarto llenas de historia, las fotos, el celular, tu cabeza misma, explota todo adentro y es una impotencia enorme. Pero estamos juntas y creo que si hoy pienso en una sola persona que de verdad me muero por adentro si pierdo, es a vos. Asi que te propongo, si me lo permitis, que seamos una feliz pareja! JAJA, sos mi hermana riseli porque no hay un finde en el que no nos preguntes si somos hermanas enserio, la que me complementa para ser una mejor mujer, y me haces sentir segura y tranquila en cualquier lugar donde estoy. Te mandando mis energías para que repongas mucha buena vibra y te vaya bien en el final mañana asi hay vacaciones!!!! Mucha pileta, mucho sol y playa, mucho trago del amor, mucha papa (sin perejil) y mucho Paris!!!
1) Cuando haya una sola persona en el ascensor, dale un golpecito en el hombro y fingí que no fuiste vos. 2) Apretá los botones del ascensor y fingí que dan patada. Sonreí, y hacelo de nuevo. 3) Ofrecete para apretar los botones de las otras personas, pero apretá botones equivocados. 4) Sostené la puerta y decí que estás esperando a un amigo. Después de un tiempo, dejá que la puerta se cierre y decí "Hola Juan, como andás?" 5) Dejá caer una lapicera y esperá hasta que alguien se ofrezca a agarrarla, entonces gritá "HEY, ES MÍA!!!" 6) Llevá una cámara y sacale fotos a todos adentro del ascensor. 7) Llevá una mesa para dentro del ascensor y cuando alguien entre, preguntá si tienen reserva. 8) Llevá el TEG y preguntale a la gente si quieren jugar. 9) Dejá una cajita con un reloj adentro en el costadito, y cuando alguien entre, preguntá sino escucha un tic-tac 10) Fingí ser azafata y revisá los procedimientos de emergencia con los pasajeros. 11) Preguntale al de al lado: "Sentiste eso???" 12) Acercate mucho a alguien, respirándole en el cuello de tanto en tanto. 13) Cuando la puerta se cierre, decí: "Todo bien, nadie entre en pánico. Se va a abrir de nuevo" 14) Matá moscas que no existen 15) Decile a las personas que podés ver su aura. 16) Gritá con fuerza y entusiasmo "ABRAZO GRUPAAAAL" y obligalas a ello. 17) Poné caras y pegate en la cabeza fuerte mientras murmurás "Callenseeee, todos ustedes, callenseeee" 18) Abrí tu cartera o alguna bolsa y mirando adentro preguntá "Tienen suficiente aire ahí adentro?" 19) Quedate quieto en el costado del ascensor, mirando la pared. 20) Mirá fijo a otro pasajero por un tiempo y de repente gritá con horror "SOS UNO DE ELLOS!!!" y retrocedé lentamente... 21) Ponete una media de marioneta en la mano y usala para hablar con los otros. 22) Escuchá las paredes del ascensor con un estetoscopio. 23) Hacé ruiditos de explosión cuando alguien aprete un botón. 24) Mirá a otro pasajero y decile con una sonrisa "Estoy usando medias nuevas!" 25) Dibujá con tiza un cuadrado en el piso y decile a todos los otros "este es mi espacio!"
Porque sé que la gente cree que ciertas cosas no pasan. Y es esa gente que se olvida lo que es tener dieciséis o cumplir diecisiete. Y todo esto será historia, y nuestras imágenes se volverán viejas fotos y todos nos volveremos el padre o madre de alguien. Pero en este momento, esos momentos no son historias. Está sucediendo. Estoy acá. Puedo verlo. Ese momento en el que sabes que no sos una triste historia. Estás vivo. Y ves las luces en los edificios y todo lo que te hace preguntarte más cosas. Y estás escuchando esa canción, con la gente que más querés... Y juro, que en este momento... Somos infinitos.
Etapas de separación de los mil y un intentos fallidos de olvidar a un chongo (que te enganchaste) no correspondido: 1ª: Decidís dejar de decir de verse vos, a ver si él tiene la iniciativa. 2ª: Decidís dejar de hablarle vos por un día, a ver si saluda él. 3ª: Decidís dejar de hablarle vos por dos días mejor, quizás está con mucho laburo y cuelga. 4ª: No te tira ni un hola por whatsapp hace 4 días, le hablás finalmente, te contesta cortado esta RARO, presentís lo peor. No tener la oportunidad de coger una vez más con él. 5ª: Le tirás medio sufrida unas últimas chances para verse, pero siempre tiene mil cosas antes que un rato con vos. 6ª: Te obligás a dejar de stalkearlo porque ya no carpea que está con otras y que vos ya le das igual. 7ª: Llega el viernes a la noche y te escabias. Tenés un pedo melancólico. Admitis que "aceptaste" que tenés que quedarte sin orgullo y remarla hasta quedarte sin brazos o reconocés que YA FUÉ. Pasaste a ser la pesada que se quedó enganchada por salir 6 meses con él, nada mas. 8ª: Cerrás la conversación con él, con todo el historial de whatsapp de hace tiempo asi se borra. 9ª: No le hablaste por casi una semana entera (el mejor logro de minitah), le hablás finalmente y te indignaste de nuevo con lo forro que es. 10ª: Te preguntás CÓMO te pudo interesar una persona asi. "Desde cuándo me gustan este tipo de boludos?, además, tampoco la tenía TAN grande" 11ª: Agarrar todo macho posible en el camino prevenir que la concha se ponga en modo resentida. 12ª: Hacer de cuenta que ya no pensás en él, que seguís con tu vida como él con la suya, pero con la excepción que le tiras una balsa entera por todas las vías con mucha carpa. Quizás un día aburrido te stalkea, las lee y le entra la duda si serán para él o no. (Síntoma de conchuda) 13ª: Poner voluntad para no pensar en él pero el karma te quiere dar eso que te merecés y lo ves, lo escuchás, lo cruzás por todos lados. (más terrible si se llama igual que tu mejor amigo, o en su defecto, igual que tu hermano, cosa que escuchás su nombre unas 15 veces al día y hasta el loro, tu mascota, lo nombra) 14ª: Sollozar de vez en cuando, dejarlo ir por las lágrimas. 15ª: Nombrarlo con tu amiga la décima parte de lo que lo nombrabas antes. Ahora se está volviendo "un pibe más" (aunque tu amiga bien sabe que te importa) 16ª: Después de estar unos varios días sin mirar sus redes sociales, decidís hacerlo y ZAS!, se volvió el pelotudo que rogabas que nunca se vuelva. Cómo, cuándo? PORQUÉ!? 17ª: Te cae tan mal todo lo que estabas empezando a sentir por el pibe, porque creíste que era otro tipo de persona y decidís finalmente quitarlo totalmente de tu vida sin que lo sepa. Chau a su contacto, chau a sus fotos en tu celular. CHAU A ÉL. Podría seguir, pero ya me hinche las bolas a mi misma y fue un pequeño resumen de un desvelo bajo los efectos de sustancias que afectan a mi razón. Esto lo vivimos todas, de forma distinta pero parecida a la vez. Esto lo viví un par de veces, no es nuevo. Pero que embole cuando una persona que creías que se preocupaba un poco por vos, se olvidó de decirte que no estaba bueno que SIENTAS, porque él no lo iba a hacer. Asi que nada, mandale saludos al karma cuando te vea. Besis
28/4/13
“Llegarán personas que te van a querer y vos simplemente no podrás sentir lo mismo. Y viceversa. Cosas de la vida, le dicen. A lo mejor es cierto de que nadie le pertenece a nadie. Pero quisiera que antes de morir esa ley de vida cambiara, con alguien, algo, en algún momento. Sería bonito pertenecerle a alguien y que él te pertenezca a vos.”
Todavía estoy cuestionándome como llegue a sentirme de la forma que me siento ahora. Esos posts que venia haciendo, sobre "estar hasta las manos" "alerta roja" y cosas ridículas como esas, hoy están en el limbo. No entienden que pasa, no saben como reaccionar... y es complicadisimo. Lo unico que te hace seguir cuando te sentís así es que sabes que el tiempo cura todo. Y claro, que bobita, en un tiempo ya estas sintiéndote igual seguramente, pero por otro. La vida de una mujer tiene muchos problemas. Nosotras de por si somos problemáticas Algunas tenemos curadas cosas que otras no, y viceversa. Pero es imposible decir que las mujeres no somos complicadas. Somos personas que sangran una semana al mes sin morirnos. Somos las personas que podemos llevar otras personas adentro nuestro por 9 meses. Somos personas que nuestro humor esta en aleatorio constantemente gracias a la cantidad de hormonas que tenemos adentro. Somos mujeres que nos abrimos de piernas para mas gente de lo planeado. Somos personas que somos juzgadas por la cantidad de tipos con los que decidimos revolcarnos. Y algunas, somos mujeres que nuestra vida gira entorno a lo que sentimos. Algunas personas son racionales. Pueden elegir en que pensar, tomar decisiones para su propio beneficio aunque cueste y no dejarse llevar por el momento, calculan antes de tirarse a la pileta, como tirarse. Totalmente envidiable, por cierto. En cambio, otros, vivimos de pensar lo que sentimos. Y se complica, justamente porque lo que sentimos siempre es difícil de explicar y entender. Y a veces nos perdemos.
A veces lo que queremos, lo que deseamos es algo que tenemos adentro... algo tan querido y especial, que da mucho miedo sacarlo. Es nuestro pequeño secreto, y, por eso, está a salvo. Pero quizá tenemos que dejar salir esos secretos y sentimientos para poder vivir de verdad. Las consecuencias de que esos secretos se revelen a veces son duras... O a veces sorprendente y tal vez incluso inevitable. No tuve elección, pero creo que me sentí aliviada cuando se supieron mis secretos. Y aunque creía que estaba asustada, también estoy decidida a no esconder mis sentimientos nunca más. No es mucho, pero es un comienzo.
Algunos dicen que nuestro destino está atado a la tierra, que es tan parte de nosotros como nosotros de él. Otros dicen que el destino está tejido como una tela, para que el destino de uno se cruce con otros muchos. Es la cosa que buscamos o que peleamos por cambiar.
Algunos nunca lo encuentran. Pero a algunos los llevan a él.
Algunos dicen que no podemos cambiar nuestra suerte, que el destino no nos pertenece.
Pero yo sé que no es cierto. Nuestro destino vive adentro de nosotros. Sólo necesitas tener suficiente valor para verlo.
25/3/13
Él dijo que le importaba pero, no había lágrimas en sus ojos... y me pregunta si estoy bien. Acaso sos ciego?
En general, cuando hay que tomar desiciones importantes en nuestras vidas, como decidirse por un amor, alejarse de alguien, acercarse de cierta manera a otra, lo pensamos bastante. "yyy, capas si estoy con el, después no va a ser como creía..." cosas como esas, tan pensadas. A veces, apuntamos directamente y dejamos a nuestros impulsos que hagan lo suyo. Pero el problema está en que si antes lo pensamos. Porqué!? Es más fácil actuar sin pensar; en ciertas ocasiones es mejor pensar las cosas antes de hacerlas, es verdad, pero cuando se trata de amor, (correspondido o no!) creo que tenemos que darnos lo que merecemos, lo que nuestro corazón merece y hacer caso a lo que sentimos. ¿Porqué seríamos injustos con nosotros mismos?, de "cuidarnos" tal vez, para no acercarnos a alguien, y encima cuando estamos casi seguros que saldremos lastimados. Las cosas no siempre surgen como uno cree que pueden surgir. Uno mismo puede cambiarlas, con solo pensar que no sería así. En el amor, sea solo de parte de uno, o de los dos integrantes hay que arriesgarse. Lamentable que sea jodido y de pasar a tu mayor satisfacción en algún momento puedas pasar a tus peores sentimientos. Solo hay una cuestión, DISFRUTAR a mil el presente, no lo que pasará, ni pensar en lo que pasó, porque la gente se va, y también a veces vuelve y hay que creer... ¿Qué otra posibilidad queda si no?
No me gusta comer:
La parte blanca del huevo de ninguna forma, la rucula, la radicheta, las aceitunas pero si el aceite de oliva. La crema en las cosas dulces (excepto en la mezcla de la chocotorta), la banana en la ensalada de fruta, el melón la sandia. No me gustan los camarones, el salmón el atún crudo, el picante de cualquier forma y en cualquier comida, la panceta, los higos y el zapallo en almíbar Las pasas de uva solo en las galletitas, las almendras solo en los helados, las avellanas y las castañas de caju son despreciables. Los pretzels, los bombones con licor, el chocolate con menta, el chocolate blanco es el sabor mas berreta que probé en mi vida. El chocolate frío -de heladera- debería estar prohibido. Las frutas en las tortas, el lemon pie, el ajo en cualquier comida, el queso gratinado, el pan de pizza, burger king, el pepino -repulsivo-, el chupetin de coca cola y los caramelos sabor a naranja, el cerdo, el conejo, el queso de cabra, el durazno en almíbar en las medialunas, dulce de leche en gusto de helado. No me gusta tomar:
Cerveza, vino de cualquier tipo, fernet, champagne, Fanta, Pepsi, cunnington y deribados, Levite de cualquier sabor, Coca Cola que no este recién abierta (con menos gas de lo que trae), ningún jugo en polvo, el terere con jugo, la granadina, la piña colada, el trago piel de iguana, el agua de la canilla, el licuado de banana, cualquier licuado echo con leche, la leche con sabor a leche, licuados de verdura, Sprite zero, Coca zero y todas las bebidas "light". Me encanta comer:
Arroz con azafrán, fideos -con tuco, con bolognesa, con albahaca, salsa pomarola envasada-, ravioles con salsa cuatro quesos, provoleta, empanadas de humita y verdura, entraña a la parrilla, vitel toné, pavita, pizza de jamón y morrón tostado con mucho queso portsalud, salamin salame y longaniza, jamón y queso en rollito, feijoada, pulpo, rabas con mucho limón y sal, cornalitos, milanesa a la napolitana con papas fritas o pure, cuarto de libra, dave's simple con papa al horno y queso cheddar, bifes a la criolla, pollo al horno con papas, vacío a la parrilla, coliflor y brocoli con vinagre y sal, pickles, patitas caseras, cebolla a la parrilla, aji en vinagre, remolacha, palmitos con salsa golf, canicama, sushi de canicama palta y queso philadelphia, gyoza, frutillas con azúcar, naranja en rodajas, yummys gomitas y dientitos, alfajor Milka mousse triple, triple de Bon o Bon, habanitos de chocolate, havanett y alfajor de Havanna, Rhodesia, Toblerone, McFlurry oreo con salsa de chocolate, medialuna de grasa, galletitas Toddy y Oreo, cereales de miel, helado de frutilla y chocolate en vasito. Me encanta tomar:
Guarana, Coca Cola en lata, soda con mucho gas -Morgade-, vodka Nikov de frutos rojos con mucho limon y Sprite, vodka smirnoff con speed, licuado de naranja y frutilla, limonada con menta y jengibre, cafe con leche, Mocaccino Expresso, Caramel Mocciato, Submarino, chocolate caliente derretido en leche -en olla-, Ades de manzana, Baggio de manzana, gancia de guarana, Tom collins, Gin tonic, te de dulce de leche, te de frutilla, te de menta, mate amargo, nesquik frio.
Siempre una tragedia es beneficio ajeno. Siempre. Y es lo mas triste y real que podemos tener los humanos. Si las tragedias no existieran, habría mucha gente sin sueldo, sin trabajo. Si vos nunca te enfermas, los médicos no tendrían a quien curar. Si vos nunca te morís las funerarias y los cementerios no existirían otro puñado de mucha gente sin trabajo. Si vos nunca chocas el auto, el mecánico nunca tendría nada que arreglar. Si nunca te robaran o asesinaran a algún conocido, los policías no tendrían gente que arrestar. Si todos fuéramos cuerdos, los psicólogos y los psiquiatras no tendrían a quien analizar y arreglar. Vivimos a expensas de las desgracias ajenas.
Lo voy a hacer aunque no sea el momento, aunque sea tarde, aunque este lejos, aunque me duela. A pesar de la bronca. Aunque nadie me entienda, aunque parezca imposible. A pesar del frio, del calor. De no estar lista. Aunque sea dificil. Lo voy a hacer aunque parezca tiempo perdido. A pesar del trafico. Aunque tenga que empezar de cero, instistir, alejarme, aprender. Aunque no gane nada.
Situación de alerta roja; si coincidís con mas 3 de estas, AVIVATE, te mueve un poco mas que el piso.
*Cada vez que abrazas a esa persona, cerras los ojos y sonreís. Cual película romántica.
*Te gusta verlo dormir.
*Necesitas mínimo una vez en el día hablar con el para saber como esta.
*Te coge mejor que en una porno.
*Disfrutas el tiempo al lado de el, aunque no estés haciendo nada productivo ni divertido.
*Te da miedo expresarte con esa persona, porque no queres cagarla.
*Te preocupas constantemente para estar arreglada para el.
* Elegís que bombacha y corpiño ponerte cada vez que lo vas a ver.
*Si te queda su perfume encima, lo oles como si fuera lanza perfume.
*El humor te cambia cada vez que lo tenes cerca.
*Te gustan hasta sus ronquidos.
*Generaste aunquesea UNA vez un pensamiento a futuro con el.
*Te asusta un poco cuando te das cuenta lo que lo stalkeas.
*Por algun medio cibernetico le tiras un palo indirectamente.
*Hablas de el al menos una vez cada vez que estas con tu amiga.
*Te empieza a preocupar su bienestar.
*Te empezas a bancar a los gatos porque a el le gustan.
*Su olor es como... éxtasis.
*No tenes miedo ni vergüenza de andar agarrada de la mano o abrazada en publico con el.
*No te importa levantarte temprano con tal de quedarte durmiendo con el.
* De repente, te das cuenta que no te estas viendo con nadie mas que con el. Y por elección.
*No le queres hacer dar cuenta en general el grado de importancia que tiene el en tu vida; a ver si todavía quedas como la pelotudita que se engancha rápido.
Bueno y hay como 80 mas de estas... pero prácticamente me falta poner tu nombre.
13/2/13
Me estoy encariñando bastante con vos. Creo que tengo que empezar a coger mas y sentir menos.
Hola que tal, armen fila por aca...
3/2/13
Hoy, me convertiste en una mujer que vive comiendo alfajores de todo tipo, tablas enteras de chocolate, gasta plata en ropa, zapatos y accesorios siempre que puede. Me convertiste en una mujer que usa vestidos bien cortitos, escote pronunciado, que se pinta los labios rojos, que sale jueves, viernes y sabado y cada vez que haya algún plan. Una mujer que se va con chicos lindos e interesantes para olvidarte, y les da muchos besos, abrazos y garchadas... en fin, gracias!! me salvaste la vida pedazo de boludo.
En los momentos en que no puedas retener las lágrimas, cuando sientas que el pecho se te parte, cuando no tengas ganas de hacer nada, cuando te falten las fuerzas, decite a vos misma "Aguantá corazón". Aguantá, que todo pasa. Aguantá, que el tiempo cura. Aguantá, que merecés volver a sentirte bien y sólo es cuestión de tiempo. Duele. Puta que duele. Desde afuera te van a decir "Dejate de mariconeadas". Pero a vos te duele. A ellos no. A vos, sí. Mirate el pecho y decí: "Aguantá corazón", y querete mucho. Confiá, que el corazón aguanta. Esta hecho para eso.
A mi, sinceramente, a veces me dan ganas de SER "pelotuda". De ser una mina "hueca", una boluda mas del montón Se que es de ignorante que te de paja pensar... no voy a negar que muchas veces me da, voy a lo fácil, a lo cómodo para mi cerebro. El tema es el siguiente... no paro de maquinar un minuto. Desearía que fueran ideas millonarias, pero lamentablemente, vivo pensando el porque de lo que siento, el porque de lo que siente el, mi mama, mi papa y mis hermanos. Vivo pensando en la gente que me rodea, en las emociones que siento, en el pibe con el que dormí anoche y con el que dormí hace 3 años y porque ya me chupa un huevo que no este en mi vida. Vivo PENSANDO cosas inútiles. No es que no pienso, simplemente elijo erróneamente QUE pensar. No me gusta escribir de cultura general, no soy buena expresándome de ninguna manera... ni escribiendo, ni hablando, ni físicamente Pero nada, lo intento... Ustedes son como mi "lector modelo"; una utopía Ustedes disfrutan y comprenden lo que escribo, yo expreso y transmito lo que tengo para decir. Mi vida esta de cabeza. Yo estoy de cabeza. Duermo de día vivo de noche, jodo de noche, cojo de noche, me drogo de noche, lloro y sufro de noche, me empedo de noche, sale el sol, desayuno algo y me voy a dormir. Los casi 21 años me están pegando duro... Momentos en los que si me encuentro no distraída y no haciendo algo, entran las dudas existenciales. Estuve en pareja 3 años, en el medio termine una relación y muy rápido empece la segunda. Nunca tuve ese tiempo para mi.. así que considero que no estoy "soltera" desde los 17 años, y los 17 y los 21 en cuanto a relaciones, en cuanto a decisiones y vivencias, todos sabemos que es muuuy distinto. Estoy bastante confundida; no estoy seguro que es lo correcto como mujer, como piba, como adolescente queriendo ser adulta. No se si para superar este amor fallido, y esta angustia que tengo recurrir a la constante compañía de la buena y de la mala, o no se si sufrir hasta que en algún momento me quede sin lagrimas y pueda salir de la cama. Porque, por cierto, cortar con tu novio y todavía amarlo, te dan muchas ganas de llorar y dormir, llorar y dormir, y así... circulo vicioso. Obviamente me dan ganas de seguir conociendo hombres, sentirme deseada y hacer de cuenta que vuelvo a "tener una vida" gracias a esta separación Cojer con uno distinto siempre que se pueda, endulzarlos un poquito para que piensen que soy un amor de mina, y darme cuenta que lo hice de despechada, de conchuda, de intento de superación propia; mas triste aun. Sé que son pensamientos laterales... y que son cosas que debiera guardar para mi, y para la charla con mate de por medio, o con porro de por medio en su defecto, con mi mejor amiga y fue.. pero no, acá estoy. Compartiéndolo por si algún día lo lees, o algún día lo lee alguien y dice, bueno, que bien que siempre hay gente mas limada que uno. Cuando recién terminas una relación parece que esa persona te persigue en objetos, en comentarios y hasta en suspiros ajenos. Me acuerdo de vos en una patente de auto, en un trago que me ofrecen, en la canción que escucho en la radio porque la cantábamos juntos, en la plaza que paso con el bondi porque íbamos ahí a fumanchar y a discutir sobre la existencia y nuestra relación de mierda, y si... casi todo me hace pensar en el. Porque todavía no lo supere, ni a el, ni a la puta relación que tuve, ni a los celos enfermizos que algún día sentí por compartirlo, ni al hecho de no saber NADA de el, nunca mas. Al hecho de no volver a sentir su olor, de no volver a pegarle un grito, de no volver a ayudarlo a decidir que borcegos comprarse, ni volver a prepararle un regalo hippie y casero como tanto disfrutaba hacerlo. Creo que fui una novia bastante mediocre e hincha pelotas... de eso no cabe duda. El también lo fue... Y fuimos re egoístas y recontra soretes. Pero que había amor obsesivo, lo había. Y todavía quedan rastros... y es difícil ignorarlo eso que todavía sigue haciendo eco. Confío en que algún día me va a hacer el click, y realmente voy a aceptar que definitivamente no estamos echos el uno para el otro. Solamente que somos demasiado perfectos para lo imperfectos que somos. Te voy a extrañar bocha.. te llevo en la piel para siempre, así que te voy a dejar de odiar en algún momento, eso seguro. Te amodio. Hasta otra vida.
"La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... Antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos"